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SI NO LO PIENSAS NO PASA

Antiguamente a un Reino se llegaba a caballo. ¿No oyen aún el repicar de los cascos sobre las piedras y cómo relincha la yegua que, alegre, ve el final de su viaje al entrar en las caballerizas?
Acérquense a la puerta que dibuja la forma de un sol. Están a punto de entrar…

 

Bienvenidos al Reino

La idea es simple. Así es el Reino que les proponemos compartir con nosotros:

Es un espacio hecho de contra distancias. En cuanto uno decide entrar es para acercarse a lo que nos ronda en la cabeza. Una idea siempre está cerca de otra.

Es un espacio rama. Cuando realicen sus conferencias, exposiciones, encuentros o diálogos verán como sus pequeñas/grandes dimensiones actúan como una rama que cede flexible como el bambú a lo que desean provocar.

En the Kingdom también se adivinan las posibilidades para trazar futuros.
Un sólo futuro limita las posibilidades. El subrayado equivale a una promesa.

Es un espacio donde se pueden hacer cosas pero también se pueden deshacer.
Como invoca el poeta Jacques Vaché: ¿Producir? Apuntar tan concienzudamente para errar el tiro.

Hay Reinos de rectitud pero el nuestro invita a ir a la deriva. Es un lugar donde todo el mundo tiene la capacidad de andar sin rumbo al encuentro de una meta imposible. Y es que todo es posible si se piensa.

Es un espacio para los trotacalles, para los que el entusiasmo es un estímulo para comunicar y dejar que la verborrea lo domine todo. Para las alegrías del flâneur que no ve nunca el final de una jornada callejeando distraído.

Si uno quiere exponer verá en el Reino un atelier. Al que quiera hablar, éste es su lugar. Ninguna palabra se perderá.

Si por supuesto se desea rodar se puede recorrer su espacio como en Bande à part de Godard. Un lugar para los que aman los jardines pero habitan la jungla.

Si aspiran a vender un producto el lugar garantiza duplicar su efecto.